23.3.20

Consejos para Deportistas en Tiempos de Cuarentena



Alberto Moro, fundador y director del Museo del Deporte Pierre de Coubertin, nos acerca su mirada y sugerencias. Valiosos aportes de quien se define como un veterano del deporte y de la vida.

La palabra cuarentena se originó hace siglos en Italia, particularmente en Venecia, donde a los barcos sospechosos se los aislaba “per quaranta giorni”, dato curioso porque hoy ese país es uno de los más afectados.

Argentina, como casi todos los países del mundo tuvo y padeció en tiempos ya lejanos, enfermedades de contagio masivo que diezmaban a la población, a las que vulgarmente se denominaba “pestes”. Ante la orfandad de conocimientos de esas épocas los médicos muy poco podían hacer, y muchos de ellos en su noble accionar perdieron la vida intentando salvar la de los demás. Ante la velocidad del contagio, una de las medidas que se adoptaban entonces era pedir a las gentes que permanezcan en sus casas, lo cual era sano y racional incluso desde la insuficiencia de hospitales que creaba el espectáculo dantesco de verse personas muertas tiradas en la calle, ante la inmensidad de un azote para el cual nadie estaba preparado. Esta medida, podría disminuir a través del aislamiento, el riesgo de contraer la enfermedad al evitar el contacto humano cercano y directo.

Pero el eterno retorno de los filósofos ha hecho que una nueva epidemia provocada por un virus desconocido, pero ya identificado y rotulado como Covid (Corona virus disease = enfermedad en inglés), ensombrezca nuevamente a un mundo que no obstante los asombrosos avances científico-tecnológicos sigue expuesto a las sempiternas inseguridades que la naturaleza impone a todos los seres vivientes que habitan el planeta.

Conociendo por propia experiencia lo que significa incorporar un duro entrenamiento a la vida cotidiana, con la tenacidad y la casi obsesión que requiere, empatizo totalmente con los deportistas a los que la quietud que la “Cuarentena” impone les aleja de sus lugares de entrenamiento y temen perder la óptima eficiencia que trabajosamente han logrado con enorme esfuerzo y gran dedicación. Y quiero transmitirles algunas ideas para compensar esta forzosa inactividad, sabiendo que el alejarse forzosamente del entrenamiento específico no impide tratar de mantener la buena condición física, aún enclaustrados en su casa.

A mediados del siglo pasado se difundió entre los estudiosos de la Fisiología del Ejercicio, como se la llamaba entonces, un dibujo similar a un pórtico griego en el que la base incluía la fuerza como sustento básico sobre el cual se construye todo lo demás, representado por las tres columnas que llevaban escrito cada una Resistencia, Velocidad y Destreza. Estas columnas, a su vez sostenían un pórtico en el que figuraba la palabra Perfomance, Eficiencia, o alguno de sus sinónimos que mi memoria no recuerda bien.

Hoy, cuando menos, deberíamos agregar la movilidad articular específica que requieren ciertas modalidades como la gimnasia artística y en particular la rítmica, carreras con vallas, jabalina, aunque como bien saben los deportistas hay un sinnúmero de ejercitaciones que pueden hacer aun obligadamente encerrados en sus casas. Lo que hay que poner en juego es la imaginación y la constancia necesarias para hacerlos.

Hoy, con todo lo que sabemos y hemos aprendido, construir algo tan sintético y esquemático como el aludido dibujo sería imposible o inadecuado, pues el conocimiento de los resortes orgánicos y funcionales es mucho más complejo e imposible de simplificar.

No obstante, podemos preguntarnos utilizando este esquema, como conservar la fuerza sin ir al gimnasio y para ello contamos con los denominados en fisiología muscular “ejercicios isométricos” por oposición a los “isotónicos”.



Hay estudios demostrativos de su eficacia para mantener la fuerza y la hipertrofia específica bajo diversas modalidades de ejecución según sean los músculos involucrados. La forma de realización general es la de contraer al máximo de su potencial un determinado grupo muscular en su ángulo articular óptimo durante cuando menos 5-10 segundos, sin bajar durante ese tiempo el nivel máximo de contracción. Esto puede hacerse con todos los grupos musculares o cadenas cinéticas si se prefiere. También se puede hacer intentándolo frente a fuerzas insuperables. Por ejemplo: empujar sostenidamente una pared, ejerciendo la fuerza en una posición ideal como sería la que adoptaríamos al empujar un auto. O tratar de levantar algo tan pesado que es ilevantable, manteniendo el esfuerzo isométrico en los tiempos indicados, Y, claro está, con un número prefijado de repeticiones.

En realidad, se trata de adquirir la capacidad, para el que no la tiene, de contraer y sostener adrede la contracción máxima de todos los músculos del cuerpo, juntos o por regiones y sostenerla durante un tiempo determinado, tal cual hacen los físico-culturistas, que lo han logrado con otros fines, después de que un tal Charles Atlas inventara empíricamente el método al que llamó Tensión Dinámica. La ciencia confirmaría posteriormente su utilidad…

En cuanto a lo que comúnmente denominamos Resistencia, es sabido que hay que ejercitarse poniendo en acción grandes masas musculares, como sucede cuando corremos, nadamos, hacemos ciclismo, boxeamos, jugamos al fútbol, al básquet o al voleibol.

¿Cómo suplantar esa exigencia sin una cinta, un natatorio, una cancha, o una pista?

Pues sencillamente trotando o corriendo en un lugar, sin desplazamiento, hasta lograr la aceleración de la frecuencia cardíaca y respiratoria que son dos sistemas asociados. Si es un velocista será al ritmo que su especialidad exige, si es un fondista también. Si es un boxeador, puede hacer “sombra” (shadow boxing) e incluso remedar los tiempos de un combate repitiendo la ejercitación dinámica durante imaginarios 10 rounds de 3 minutos cada uno, separados por 1 minuto de descanso. Y así con todos los deportes, aunque con mayor esfuerzo imaginativo y con una aún mayor constancia cotidiana mientras dure la cuarentena.

La ejercitación con elementos propios de la especialidad probablemente deberá esperar. Pero por lo menos, mantener todo lo que sea posible la condición física, la cual quizás no sea óptima al reanudar la actividad en un futuro que esperamos no sea lejano. Sabido es que al volver al deporte después de un intervalo, habrá que entrar bien en calor y saber que hay riesgo de lesiones si no hay un suficiente gradualismo hasta llegar a la exigencia máxima de un torneo. Por eso es también importante que después de período de descanso, en este caso obligatorio por las circunstancias que sabemos, nunca hay que ir directamente a una competencia sin un entrenamiento progresivo previo y no competitivo para evitar las lesiones que suelen ocurrir al retomar la actividad después de un receso prolongado.

En cuanto a lo que antes llamábamos “destreza” en forma general, que son el ajuste neurológico perfecto y recíproco de todas las cadenas cinéticas musculares puestas en acción en los diferentes gestos deportivos, podríamos llamarla Coordinación Dinámica Global. Dentro de cierto grado podemos mantenerla aceitadas con la repetición sistemática de ejercicios que la estimulen, tales como los gestos deportivos típicos de cada especialidad, como sería por ejemplo el boxeo con un rival imaginario, como ya hemos mencionado, el arrojar una pelota de tenis contra una pared y recogerla repitiendo el movimiento muchas veces para un beisbolista, el correr sin desplazamiento en el lugar con la cadencia correspondiente y distinta entre un velocista o un fondista en el caso del atletismo. Estos son solo algunos ejemplos. Cada deportista sabe y puede repetir o imaginar las acciones básicas de su deporte, y practicarlas aún en espacios limitados.

Lo importante es no quedarse quieto, y pensar en modos de ejercitación sencillos pero útiles, ya sea para la reiteración de un movimiento deportivo o para mantener la buena condición física general. Se requiere repetición metódica cotidiana, entusiasmo, y perseverancia inagotable, virtudes que suelen caracterizar al deportista.

Escrito por Alberto Moro
Fundador y Director del Museo del Deporte Pierre de Coubertin



La Confederación de Deportes agradece a Alberto Moro la gentileza de compartir este artículo, como espacio de consejos y reflexión. Promoviendo el estar activos, en movimiento y cuidándonos durante la cuarentena.


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