29.9.22

"MI PAPÁ NO PUDO VERME CONVERTIDA EN ARBITRO PROFESIONAL"

 


Desde la Confederación de Deportes tuvimos una amena charla con Silvia Farías, arbitro de boxeo provincial y nacional. En esta nota nos cuenta de sus inicios, proyectos y deuda pendiente.

 

Silvia tiene 46 años, es árbitro de boxeo, hizo un curso de técnica, y desde los 17 años practica este deporte, aunque nunca subió a un ring, al menos como púgil. 


Cuenta que descubrió este deporte gracias a que su padre Miguel, quien fue boxeador, técnico y árbitro, alguna vez le preguntó si quería participar en una clínica de la actividad. Ante la respuesta afirmativa, se acercó al lugar y allí se encontró con que la Federación estaba buscando gente que quisiera estudiar para árbitro y juez.


Se decidió por la primera opción, aunque su padre no estaba muy acuerdo con la idea. En ese grupo era la única mujer entre 25 varones y de ellos, sólo 5 –ella incluida- quedaron como nuevos árbitros. 


De este modo, comenzó su carrera primero como árbitro provincial en el mismo ámbito en el que supo desempeñarse alguna vez su gran referente, quien veía cada combate de su hija a través de la pantalla.


Después de eso llegó el momento de dar un paso más en su desarrollo profesional. Luego de rendir ante profesores de la Federación Argentina de Box (FAB) se convirtió en árbitro nacional. 

  “Mi papá estaba chocho cuando me veía en la tele arbitrar provincialmente. Después llegué a ser árbitro profesional; sin embargo no pudo verme convertirme en tal”, declara.

En la actualidad, Silvia no sólo imparte justicia en torneos provinciales y nacionales, sino que arbitra encuentros tanto femeninos como masculinos y también es delegada de la Federación Cordobesa en la comisión de boxeo femenino.

Si bien participó en 9 torneos, en ciudades como Bialet Massé, Alta Gracia y también en el estadio Mario Alberto Kempes, el que más destaca son los Juegos Evita llevados a cabo en Mar del Plata.  


Entre sus proyectos se encuentra seguir creciendo en esta disciplina y en todo lo que venga. Para lograrlo, entrena todos los días de la misma manera que un boxeador, “porque no es solo moverse, sino estar atenta al reglamento”, finaliza Silvia, quien confiesa que sueña con desempeñarse también en el ámbito internacional.

 

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